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jueves, 23 de junio de 2016

Alta densidad...



Espes@s, dens@s, se agarran a ti, se desplazan a tu alrededor sin que casi te des cuenta, te observan, si les interesas se aferran a ti, son capaces de hacerte creer que los necesitas, que te darán aquello que más deseas, se adaptan a tus necesidades...pueden llegar a fascinarte, como una serpiente que fija su mirada en su presa.

Una vez que te han fascinado...pasan a absorberte, una vez que hayas deseado poseer lo que ell@s te dan ya habrás sido poseíd@, ya has caído en la red de la tela de araña urdida a tu medida.

Para cuando te des cuenta ya estarás sufriendo sin cuento pero sentirás que no es posible salir de ese infierno de dependencia y sumisión emocional, de dar y recibir, pues le das aquello que él/ella necesita: sentir que posee el poder sobre ti.

El horror de ver y sentir en lo que te has convertido será tu salvación, no tendrás muchas oportunidades...en cuanto te des cuenta de que te has convertido en un habitante del infierno, haz lo posible por salir de él, pide ayuda, agárrate a lo que puedas menos a él/ella.

Es un depredado@r, algunos conscientes y mucho de lo que hacen, otr@s no, pero ambos son formidables y densos enemigos.

No creas que estás a salvo, que eso le pasa a otr@s, También hay un@ cerca de ti, la cuestión es que llegues a interesarle lo suficiente.

Permanece atent@ a tu intuición, aléjate en cuanto puedas cuando te de ese olor, indescriptible a maldad. Será como ese olor a podredumbre que está detrás del olor de algunas flores, dulzón y podrido.

No olvides que el cielo y el infierno existen...y está aquí.

Sed felices , al menos, intentadlo...

sábado, 18 de junio de 2016

Pasar a la acción...


Vives rodead@ de negatividad, desayunas, comes y cenas escuchando unas noticias que te revuelven el estómago. Desencantad@, desesperanzad@. Pasan los años y esto no sólo no mejora sino que va de mal en peor. Estar hart@ y no quieres seguir soportándolo...pero lo haces.

Te ves a ti mism@ quejándote de aquello que la vida te presenta por delante: injusticia, negatividad, pobreza, soledad...te miras al espejo un día y te das cuenta de que no eres tan distinto de aquellos que enjuicias y criticas; caes en las mismas trampas.

Cuando ocurre una catástrofe, una emergencia, si te salvas, te quedarás en estado de shock, quiet@, con la mirada perdida, entonces, quizás llegue alguien y te remueva, te agarre del brazo y te anime a hacer algo, a pasar a la acción, sea lo que sea lo que puedas hacer: mover una piedra y quitarla del camino para que pueda pasar un vehículo, ayudar a alguien a salir de su estado de shock, lo que sea...pero pasar a la acción.

Te has salvado, por alguna razón incomprensible estás viv@ aún ¿qué vas a hacer?...¿seguir quiet@? ¿quejarte?.

Si vives en tu burbujita, cómoda, protegiéndote y protegiendo a los tuyos, antes o después te darás cuenta de que a ti también te alcanza el destino, no eres especial.

Deja de pensar acerca de la vida y vívela, pasa a la acción, para ello deberás poner a tu mente en su sitio que no es otro que al servicio de tu corazón.

¿No sabes que hacer?

Ayuda a alguien que lo necesita.

Sonríe.

Ilumina a tus seres queridos con tu atención.

Deja de quejarte.

Colabora en lo que sea que creas que puede mejorar tu comunidad.

Alimenta tu mente con lo mejor que puedas encontrar.

Expresa lo que sientes y no te calles, siempre sin hacer daño, sin ser cruel o sincericida.

Ámate 

Ama.

Da un pequeño paso, pincha tu burbuja....te necesitamos.

Sed felices o, al menos, intentadlo...

martes, 7 de junio de 2016

Revolución...


¿No estás cansad@ de tanto enfado, tanta ira, tanta queja?. ¿Cuando te darás cuenta de que estás desperdiciando un tiempo maravilloso con todo eso?.

¿Quieres ser feliz, no?

Pues abandona ese estado de queja permanente y conviértete en un@ revolucionari@. hay que tener mucho valor para decidir transitar por el sendero de la no violencia, sea esta del tipo que sea.

Cuida tu habla.
Vigila tus impulsos.
Vive en la piel del otro.

Fabrica tu munición en tu corazón dispara miradas y explota en los abrazos.

Esta es una revolución silenciosa, los revolucionarios se re-conocen entre ellos sin esfuerzo.

Adelante, no hay otro camino, bueno lo hay pero es oscuro, mucho, de hecho ya lo hemos conocido ¿No?

Sed felices o, al menos intentadlo.

jueves, 28 de enero de 2016

Hogar dulce hogar...

Penúltima escena...
La inquietante historia de Patxi el desencarnado sobador de la calle Pelota.
Escena cuatro.
Hogar dulce hogar.
Hizo de el salón Chari´s su casa y de las niñas su familia o casi. Cuando se duchaban las miraba embelesado, un día tras otro.
Sintió mucho que Moni se marchara, dijo algo que algo raro estaba pasando y que le daban escalofríos continuos. Al despedirse de sus compañeras les dijo:
- Tened cuidado, creo que en este sitio hay algo…
- Ay Moni no nos asustes…joooo dijo Sara la morena del barrio de Santa María.
- ¿No os habéis sentido observadas?… - entonces entró madame Chari´s.
- No quiero corrillos, cuentos ni chismes. – Pero ella era la primera que sabía que algo raro se había instalado en salón psico-esteta.
Patxi se apegó más y más a su nueva casa, un día quiso salir a dar unos bandazos por la calle Pelota y no pudo franquear la puerta, le dio igual, tan a gusto estaba allí.
Sabía que las chicas estaban mosqueadas, por ello, se volvió prudente, aprendió a calcular la distancia a la que ponerse para que ellas no se coscaran. Pero Pili la pelirroja era mucha Pili. Estando en la ducha, viendo su bello y escultural cuerpo bañado por espuma y agua fresca se le fue la “no olla”, se acercó e hizo que el jabón se le cayera de las manos, literalmente saltó de ellas, pero la chica no se percató de nada, ya que de todos es sabido lo voladores que son los jabones mojados. Pili se agachó abriendo las piernas para no caerse y resbalar, en ese preciso instante Patxi se convirtió en el fantasma vasco sobador..
Pili sintió una invasión en sus partes íntimas, fría e intensa, como si un reptil de sangre fría se le hubiera colado por los bajos.
El grito atrajo a dos de sus compañeras que la intentaron calmar, la ayudaron a secarse, espuma incluida.
- Algo me ha tocado, lo juro, algo me ha tocado, repetía sin cesar.
Patxi se cuidó mucho, en las siguientes semanas en no mover un solo “no dedo”. Pero la cabra tira al monte y un día se volvió a repetir la cosa, esta vez con Esther un poco caballuna era esta cordobesa de melena negra. Patxi se acercó hasta abrazarla, ella puso el agua más caliente, entonces tiró el gel y, al agacharse, sin más preámbulos, Patxi el sobador le metió toda la “no mano” por el coño, quedándose muy, muy a gusto con la experiencia, pero sellando su futuro.
La avaricia rompe el saco, a partir de aquel día ni una sola chica entró en la sala de descanso, y mucho menos, en la ducha.
Patxi primero se entristeció por el desaire tan grande, luego se fue cabreando que es la otra cara de la moneda. Se enfadó como no lo había hecho en toda su vida y mira que había tenido oportunidades para hacerlo. Pero se conoce que la vida de fantasma tenía su aquel. Entonces, empezó a dar por culo de verdad; una larga cadena de sucesos que incluían tirones de pelos, palmetadas en los culos escurridizos, cepillos voladores, termostatos majaretas de recipientes de la cera…el caos. La verdad es que se estaba divirtiendo como nunca lo había hecho, aprendió incluso a encender y apagar las luces para terror de los vivos.
Los clientes, asustados por la cantidad de fenómenos paranormales fueron desapareciendo. La voz se corrió por todo Cádiz y todos los curiosos y frikis se fueron agolpando, cada día, en la puerta de Chari´s. Incluso llegó un equipo de cuarto milenio que Chari mandó a tomar por culo de inmediato. Tuvo que cerrar.
Chari, desesperada y sentada en un sillón de masaje, después de mucho cavilar y de que el secador de pelo se pusiera en marcha a tope de potencia, vislumbró una posible solución.
- A grandes males, grandes remedios – y dirigiéndose a la pared en la que no estaba Patxi dijo: Te vas a enterar tú de lo que vale un peine fantasma de mierda.
Aquello le fastidió mucho a Patxi, mosqueado se acercó a la oreja y le pegó un bocinazo que la Chari, por supuesto, no oyó pero que le dejó el cuerpo hecho unas bragas de esparto. La Chari salió con los pelos de punta a la calle, como si le hubieran dado una descarga eléctrica. Con las bullas se enganchó la falda en el pomo de la puerta que simulaba un león rampante y, en bragas, corrió despavorida Pelota abajo hasta llegar a la Catedral y, al ver la cara de la gente, se dio cuenta de que, para un día que salía en pelotas se había puesto la braga faja, con la de tangas tan monos que ella tenía. Muy dispuesta se acercó a un guiri que leía el Financial Times, cogió la página 24 para delante y la 25 para detrás y, muy digna se fue en busca de Don. Felipe.

Sed felices o, al menos, intentadlo

miércoles, 27 de enero de 2016

Buscando un sitio donde "dormir"...

La inquietante historia de Patxi el desencarnado sobador de la calle Pelota.
Tercera entrega...
Escena tres.
Buscando un sitio donde pasar la noche…
“…y aprenderás nuevas formas de tocar el mundo…”
Después del jaleo y de que se llevaran su cuerpo en una ambulancia, se quedó dando bandazos, por aquí y allá.
Se hizo de noche y las calles se vaciaron, se sintió extraño y solo, con una sensación rara en lo que se suponía que era su pecho, tenía muchos cojones que sintiera sin cuerpo, pensara sin cabeza, viera sin ojos…
- Esto es la hostia, pensó.
Entró en distintas casas y eligió una para recostarse al lado de una muchacha de muy buen ver que se acababa de quedar dormida, pudo ver sus sueños y, de repente, ella soñó con él. Pegó un respingo y su cuerpo se bañó en sudor. Patxi un poco confuso se marchó y estuvo toda la noche calle Pelota arriba y abajo. Cuando llegaba al final de la calle era como si de una infranqueable frontera se tratara imposible de traspasar. Algo o alguien le impedía salir de allí y sabía que tenía que ver con su negativa a irse tras la luz verdosa.
Al amanecer recordó el salón de descanso del Chari´s psico-estéta integral, inmediatamente estaba allí. Se acomodó en el sofá y quedó inmóvil.
La puerta de la calle sonó con ruidos de cerrojos y persianas moviéndose, a continuación, entró en la habitación el bellezón pelirrojo, tremenda e imponente…La siguió hasta los vestuarios y pudo ver como, lentamente, se iba desnudando, como lo hacen las mujeres cuando no se sienten observadas; eso lo sabía muy bien ya que él había sido un pornógrafo voayerista empedernido, consumidor habitual de webcams ocultas. Al ver el pequeño coño con una brasileña de infarto supo que era “algo” con suerte (pues no sabía muy bien lo que era y le costaba trabajo reconocerse como fantasma que, quieras que no tiene su mandanga... fantasmón en todo caso…).
Embelesado estaba cuando fueron entrando, una tras otra toda la plantilla, embutiéndose en sus uniformes de trabajo low weawe.
Si hubiera tenido ojos hubiera llorado, que cojones, de alegría y eso que las chicas estaban un poco compungidas por haber tenido que presenciar el papelón de su muerte.
Él no había estado nunca tan cerca de un elenco de tías tan buenas. No se separó de ellas ni un segundo. Se fue dando cuenta de que algunas de ellas presentían o sentían algo raro cuando se acercaba demasiado, algunas veces a olerlas, pero eso del olor no lo tenía claro, a veces como que sentía olores pero, en general nada de nada.
El caso es que pasó su primera mañana muy divertido y feliz escuchando y viendo la vida fuera de él.
Mónica, una castaña imponente, aunque la más menuda de todas era, quizás, la que mejor tipazo tenía, él podía dar fe de ello ya que en pelotas ganaba más aún; estaba atendiendo a un microcéfalo de enormes pectorales. El tío no paraba de moverlos, contrayéndolos y relajándolos para que estuviera en permanente movimiento y, de esta forma conseguir hipnotizar o cautivar a la diligente Moni que estaba a la suyo, obviando el despliegue muscular en curso.
Patxi vio como el payaso, dudaba primero, y metía la mano por debajo de la pequeña faldita después. Todo ocurrió muy rápido, lo agarró con su “no mano” por el cuello en el preciso instante que Moni se revolvía y le asestaba un golpe de cojones con un cepillo de pala ancha, gran rendimiento, modelo Ambar Fantasía, ideal para pelos encrespados y zurriagazos a gilipollas hormonados.
El toripollo se levantó con las manos agarradas a su cuello, una de ellas moradita, los ojos casi vueltos.
- ¿Quién me ha intentado ahogar? – dijo tiritando de frío.
Patxi se dio cuenta, en ese preciso instante, de que en este otro lado podría hacer carrera.

Sed felices o, al menos, intentadlo...

martes, 26 de enero de 2016

Un mal dia lo tiene cualquiera...

Escena dos.
Un mal día lo tiene cualquiera.
Parado delante de la peluquería, Patxi abrió la boca pasmado.
- Ay va la hostia – murmuró al ver el cambio de imagen del local.
El cartel de peluquería Chari, que recordaba, había sido sustituido por otro enorme en el que se podía leer: CHARI´S PSICOESTÉTA INTEGRAL. Recordaba a Chari, una señora de mediana edad, siempre sonriente, correosa a la hora del regateo, con una pinta de sangre bereber.
Patxi se ajustó los pantalones, se colocó bien un huevo díscolo que se había perdido en el calzoncillo dos tallas más grande que se había puesto esa mañana y entró en salón de belleza integral.
El local había dado un giro de 180 grados, no sabía muy bien en qué dirección pero era evidente que aquello era diferente a todo lo que Patxi había visto en su largo peregrinar. Después de tirar varios tabiques había quedado un enorme, ancho y largo pasillo con cubículos donde media docena de mujeres de bandera y trono atendían a una tropa de toripollos (Def. Toripollos: metrosexuales, fuertemente hormonados con pectorales de gladiador y patitas de gallina). Algunos estaban depilando sus abultados pechos, otros las cejas hasta parecer el fantasma de Falete.
Patxi se acercó con los brazos abiertos a la Chari.
- ¡Cómo ha cambiado el negocio, que maravilla!
- Ya ves hijo, renovarse o diñarla y yo, la verdad que quiere que te diga, no tengo ganas de pasar a mejor vida.
Patxi tuvo que concentrarse en la escucha atenta a fondo para no distraerse con las hermosos y juveniles traseros, tapados por unas falditas de tipo tenista, por los muslacos brillantes y por esos tops que apretaban unas pecheras de infarto. Para disimular enfocó la sala de espera donde unos pocos chicos miraban, ya que éstos no habían leído en su vida más que la etiquetas de los botes de proteínas, unas revistas de papel brillante y tíos y tías postureando.
Después de un buen rato de tira y afloja, la venta fue buena, Patxi supo ver el filón y le encajó una gama de productos de última generación de depilación masculina que incluían un expositor gratis, cremas de promoción gratuitas y 32 papeletas de un sorteo de un jamón de pata negra y un viaje por las islas griegas en un crucero VIP para dos personas.
La Chari a la que no se le conocía varón, acordó, en explícito trato verbal, que si le tocaba se iban juntos a jamarse la pata de jamón en el camarote del crucero y, si quedaba tiempo, ver alguna cosa de los griegos esos. Después de sellar su acuerdo con un abrazo que dejó la puerta abierta a otras que, si el destino lo quería, serían abiertas, se marcharon de tourné por el local.
Patxi saludó y besó a cada una de las chicas, ellas eran el futuro, seguro que le tocaría venderle a alguna cuando se independizaran.
Al final del pasillo, la Chari le enseñó con orgullo una gran estancia de descanso para las chicas, mesa camilla vestida, sofá ches long, y al fondo de la sala una puerta que daba a unos vestuarios, con sus taquillas y todo y, al fondo, una ducha para tres personas con chorros por todos lados.
La verdad es que no me lo pensé mucho, cuando me tocaron los ciegos, me tiré al monte y como no quiero dar un palo al agua y volver a coger el cepillo y la tijera, me dije: si las tienes contentas, le pagas bien y las mimas un poquito, saldrás ganando…y eso he hecho…ganar.
- ¿Qué vas a hacer con tasta pasta, pues?
- Pues que va a ser, hijo, parece mentira que seas de Lekeito, vivir la vida y seguir viviéndola cuando ya no tenga ganas de estar al pié del cañón.
Patxi se despidió con su enorme vozarrón y un par de chascarrillos que hicieron reir a todas las chicas sin excepción y que provocaron la indiferencia de los toripollos para los que Patxi no era más que una pobre bola de grasa. Patxi, prudente y profesional los saludó cortésmente.
- Adiós caballeros, ustedes lo pasen bien.
Salió a la calle y un bofetón de aire caliente le golpeó la cara, a la vez sintió como si le diera una patada en el pecho un caballo percherón. Anduvo dos o tres pasos, la cosa iba mal porque se había dejado los maletines en la puerta de la peluquería.
Se tambaleó y dos segundos después su corazón, literalmente reventó; los transeúntes pudieron ver como aquel hombre con una media sonrisa teñida de angustia se desplomaba sobre los adoquines con gran estruendo. Un joven fue el primero en acercarse e intentar ayudarlo, pero ya nadie podía hacerlo.
Se vio tirado como un fardo mientras le daban cachetitos en los mofletes, pronto la calle se lleno de gente, todas las chicas salieron y se arremolinaron detrás de la Chari que, con las manos en la boca, ahogaba un grito. Los toripollos salieron un poco más tarde, se conoce que las hormonas enlentecen los reflejos, se colocaron detrás de las niñas y Patxi vio sin ojos como uno de los mamonazos aprovechaba para meterle un rabo a la pelirroja.
Patxi se dio cuenta de que estaba más muerto que una pescadilla, además la carita del chaval y lo que salió de su boca no admitía dudas.
- Frito, este tío está fritito. – comentó mientras intentaba cogerle el pulso en el cuello.
- Los cojones frito, chaval, aquí estoy. – gritó Patxi sin voz.
Alrededor, por encima, abajo, derecha e izquierda Patxi sintió una fuerza, una llamada bañada en luz verdosa fluorescente, era como cuando la marea bajante tira de ti. Algo le susurraba…Ven
- Los cojones ven, yo me quedo aquí…
Y en ese preciso instante Patxi se convirtió en el vasco errante de la calle Pelota.

lunes, 25 de enero de 2016

Hola amig@s el otro día me contaron una historia que he reconvertido, todo lo que se cuenta es real en esencia, al menos eso me han contado y yo no soy quien para cuestionar la veracidad de los hechos. Lo que he cambiado es ubicación, nombres y demás. Espero que os guste.
La historia me ha salido un poco larga así que la voy a trocear en cinco partes y que iré colgando.

La inquietante historia de Patxi el desencarnado sobador de la calle Pelota.

Escena uno
Amanecer en la pensión España.
Patxi golpeó el diminuto despertador que siempre le acompañaba en sus viajes. Llevaba toda la vida apagando el maldito cacharro; a fuerza de costumbre le tenía un cierto cariño. Se incorporó de la cama de la pensión, se frotó los ojos, recostado en el cabezal de madera de tipo castellano, algo descolorido por el paso de los años, se miró los pies que emergían detrás de su enorme tripa, se la masajeó e imaginó el enorme chuletón de retinto navegando en mares de buen caldo de la tierra que regaban otras islas menores que, en forma de entrantes, se fundieron en su interior en la cena de la noche anterior.
Se levantó y, cuidadosamente, inició su ritual de aseo diario. Era muy importante tener buena presencia si a lo que te dedicas es a vender productos de belleza, peluquería y estética en general.
Cuando estuvo listo, y eso no ocurrió hasta hora y media más tarde, bajó las escaleras, ya que aquella pensión, era limpia, económica pero sin lujos ascensoriles, se dispuso, entonces, a ir en busca del desayuno.
Para alguien que no se comía una rosca desde que tenía catorce años, y fue por equivocación, la comida y otros derivados se pueden convertir en algo de importancia capital. Por eso, aún con la pesadez de la cena del día anterior en su vientre, paladeó cada miga del mollete con jamón ibérico, zumo de naranja, café doble y negro, acompañado de un segundo largo de leche. La camarera, una chica rumana que hablaba perfectamente castellano, con cierto deje gaditano, le preguntó si quería algo más, el no pudo ni quiso resistirse a pedirle un par de ensaimadas que tenían una pinta fantástica.
Después de acabar y reposar el desayuno unos minutos, sintió cómo en su interior se estaba desatando una revolución, y pensó que la fábrica de gases estaba en plena producción.
Miró su agenda y vio que, en primer lugar, le tocaba ir a visitar una peluquería donde siempre había hecho buenas ventas, pudo leer en sus anotaciones.
Peluquería de señoras Chari, calle Pelota nº 32.
Tenía buena memoria y recordó la última venta. Cádiz era una ciudad que le gustaba, por la gente y la comida. Se encontraba a menos de cinco minutos andando hasta llegar a la peluquería. Agarrado a sus maletines, uno de catálogos y otro de muestras, disfrutaba de su paseo gaditano.
El casco antiguo de Cádiz a esa hora de la mañana reverberaba una luz extraña. La presión en el estómago había remitido un poco, pero, de vez en cuando subía una garra que le atenazaba el pecho. Quiso eructar y no lo consiguió; de repente le subió un torrente de gas. Buscó una casapuerta de emergencia y encontró una abierta.
¡Hay que ver lo confiados que son estos gaditanos!.
Cuando estuvo dentro, a salvo de miradas y oídos indiscretos soltó un eructo que sonó como una trompeta del infierno. Se sintió mejor, mucho mejor, ya puestos se tiró un pedo que le hizo, casi, levitar de placer. Recordó el dicho: “Mea claro y peete fuerte y ríete de la muerte”.
Alertada por tanto escándalo, la señora María, una anciana que vivía sola en un partidito de aquel patio de vecinos, salió a ver qué ocurría. Al ver a Patxi y su enorme sonrisa de niño travieso le dijo.
- ¿Estás bien titi?
- Mejor que nunca señora, quede usted con Dios.
- Ten cuidadito, hijo, y coge por la sombra que el sol pega mucho por esta tierra.
Patxi sonrió, tocó el hombro de la anciana con un par de golpecitos que la señora María agradeció interiormente ya que no la tocaba nadie desde que se rompió la cadera en 2001 y lo vio marchar resoplando en busca de la sombra.

Sed felices o, al menos, intentadlo...