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lunes, 19 de junio de 2017

Lluvia ajena...

Hay días en los que uno quisiera poder ser de ayuda, apaciguar las aguas turbulentas de ríos lejanos, calmar los movimientos telúricos de otras montañas, dulcificar la lluvia ácida de la culpa ajena.

Simple y llanamente te das cuenta que lo único que puedes hacer es Ser y estar disponible de la manera en la que puedas en cada momento.

No dejarte llevar por el contagio emocional es tarea difícil pero no imposible, va por oleadas, ahora sí, ahora no.

Algunas veces la mente nos lanza una pregunta ¿por qué es la vida tan difícil de vivir en ocasiones?
Es el comienzo de la rebeldía; no resistirse al dolor y no sentirse desbordado por el placer nos lleva a un punto de equilibrio más allá de la dualidad; de forma ecuánime nos enfrentamos a lo que venga, sea lo que sea.

No sabes a qué vas a enfrentarte pero sí puedes elegir cómo hacerlo cuando suceda.

Sed felices o, al menos, intentadlo...



2 comentarios:

  1. Todo es cíclico. Es un buen trabajo el que realizas con tu ser. Eres "todo" en todas partes. Gracias por bonita reflexión.

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